jueves, 15 de noviembre de 2012

Estaba acostumbrada al no, sabía que tenía que comerme las ganas 
de mandarla a la mierda,aguantar el tirón.
Me sentía capaz de conseguirlo, porque llevaba entrenando 
para soportar sus envites desde hace algunos años..
Pero ella siempre fue más fuerte que yo. Era la única que podía hacerme tocar el cielo, 
para segundos después, verme arder en el infierno.

.. Debe haber sal en esa mirada que me cura tanto


3 comentarios:

Anaid Sobel dijo...

Estar acostumbrados al no es bueno en ocasiones... los golpes duelen menos... pero hay veces en las que no es suficiente...


me encanta

C. dijo...

Por mucho que uno esté acostumbrado al no, a veces, sólo a veces, debemos perseguir un sí.

Carlos dijo...

Vaya marche ¡he he!

Carlos